martes, 10 de julio de 2007

Los Roces


Mi vuelta a las pistas se produjo de un momento a otro. Estaba un día esperando colectivo para ir a trabajar, cuando un vecino; Javier Poblete (muy amigo de mis padres), pasó en su camioneta y se ofreció a llevarme.

Me contó que se había comprado una bici y que quería que saliéramos ha recorrer su lugar preferido para hacer “free ride”. No me costó decidirme y ese fin de semana estábamos subiendo una cuestita cercana al fundo “Los Quillayes”, no muy distante a Sagrada Familia.

A la vuelta me contó como él, hace un tiempo, visitó por trabajo unos cerros que parecían escapar al clima y a las características de la región del Maule y transportarlo a uno a la novena región. Todo esto muy cerca de Curicó. Se refería al sector denominado “Los Roces”. Este lugar queda muy cercano a la localidad de “Guaico 3”. Desde Curicó, hacia los “Queñes”, pasada la posta del “Calabozo”, se encuentra uno con un camino que lo lleva a los cerros tapizados de una plantación de pinos insigne.
(El sector de la posta en Calabozo)

Desde allí hay que subir y sortear varias curvas de un nivel técnico nunca tan exigente. Ese día sin embargo no me encontraba para nada en buen nivel. Mi compañero Javier, no tuvo ningún problema en escalar, es más: me esperó en varias ocasiones.

Él es un gran conocedor de muchos sectores rurales de la región, por lo mismo me contó parte de la historia de estos cerros. Existen tres fundos en la cima. Cada uno guarda celosamente el patrimonio vegetal que poseen: Robles, algunos tan grandes como Iglesias. Cuando escuché eso me entusiasmé mucho, no esperaba la hora de llegar a la meta. Sin embargo como es un sector privado se deben tener algunas precauciones. Primeramente; respetar todos los portones y no hacer ningún daño a animales ni cultivos. En el ascenso me contó que existía en una de las curvas mas altas una afamada piedra llamada, “La piedra de los quesos” (debo la foto), desde la cual; se podía apreciar el valle y la cordillera.

Hablando de vista. Cuando salimos de Curicó como a las 9; 00 estaba muy nublado. Al llegar al Calabozo estaba despejadísimo. Desde los cerros se apreciaba el tapiz de nubes que cubría el valle central. Cuando llegamos a la piedra de los quesos, me dí cuenta que la piedra no era nada comparable a la espectacular vista que ofrecía el llano inmediatamente a su costado.


(A poco subir la vista del valled ecuricó en nubes)







(Mi compañero Javier Poblete)



(Yo obserbando el paisaje)



(Vista desde la piedra de los quesos)





Seguimos subiendo y un roble joven, creciendo al lado de los pinos me indicó que esa era la zona desde la cual crecían las “fagáceas”. Era verdad, a un poco de distancia el camino se despejaba de coníferas y daba paso al campo del primer fundo. Allí ante mis ojos, el paisaje invernal no disimulaba la belleza de los árboles contrastando contra las nubes del fondo. Por un momento me sentí en el sur.

Después de la larga subida (según lugareños 9 km. desde Calabozo). El esfuerzo valió absolutamente la pena. El lugar era amplio, mucho más de lo que imaginé. En algunas partes sombrías todavía quedaba nieve del último temporal.



(Algunos manchones de nieve en las partes sombrías)



(Entrada al primer fundo)


Seguimos subiendo, porque todo el callejón del fundo está en una pendiente muy suave que se siente luego de haber subido los casi 9 km.






(La pendiente no se aprecia a simple vista)
(Un gigantesco roble más allá de las alambradas)


Al llegar a la primera bifurcación decidimos volver. Bajamos muy rápido, pero en algunos lugares había que bajar la velocidad para no terminar enterrado en el barro de las partes con menos sol. En general el camino estaba muy bueno (considerando los aguaceros que habían caído hace poco).


Buen viaje. Excelente lugar para visitar. Espero en verano poder volver y apreciar en toda su magnitud a los gigantes verdes que todavía pueblan los cerros cordilleranos de nuestra región.